5 maneras de empezar bien el año nuevo

¡Muy buenas! El mes de Enero ya casi ha volado, pero antes de que se nos escape, quería compartir algo en lo que he estado pensando. ¿Todavía estoy a tiempo de hablar de cómo encarar el año nuevo, verdad? Después de todo, aquí en Galicia estamos en modo hibernación (¡jiji!) y en Argentina todo el mundo sabe que el año empieza en Marzo (¡ja!). Así que me tomo la libertad de traer este tema casi un mes después de las uvas.
Si eres de los que les gusta plantearse objetivos o encarar el año con intencionalidad, te propongo cinco prácticas sencillas para ayudarte a darle profundidad y sentido al nuevo año. No te hablo tanto de hacer una lista de objetivos, metas o buenos propósitos (que no está mal, desde luego), sino más bien de incorporar unas prácticas que te ayuden a elevarte y crecer en cualquier momento que decidas incorporarlas. Es decir, que valen para empezar el 1 de enero o para cualquier momento en el que sientas que necesitas comenzar otra vez o darle al botón de "reset". Como siempre, te hablo desde mi experiencia; desde lo que a mí me ha servido; de lo que he descubierto y aprendido en el Camino. ¡Aquí va!
1. Escoge una palabra guía. Como te contaba, llevo años practicando este ejercicio y lo recomiendo pues me ha ayudado a enfocarme, crecer y encarar mis años con mayor claridad y propósito. Ha marcado el tono de cómo he pasado mis días y -como dice Annie Dillard- "cómo pasamos nuestros días es, por supuesto, cómo pasamos nuestra vida."

 2. Empieza un frasco o caja de gratitud. Es una práctica que llevo ejerciendo desde hace unos años y nos enriquece mucho como personas y como familia. Porque #lagratitudnoshacealegres. Porque estamos rodeados de regalos, cada día los recibimos y nos pueden pasar desapercibidos -o darlos por sentado- si no prestamos atención, si no abrimos los ojos, si no nos tomamos el tiempo de registrarlo, apuntarlo, para luego celebrarlo. Cada 1 de enero la caja (o el frasco) se presenta vacío, los papeles y el bolígrafo están accesibles y la invitación queda ahí, en un rincón de la casa. Tácita. Pero cada miembro de mi familia sabe que cuando tiene algo para agradecer, cuando hace "ahá" o cuando presta la suficiente atención, está invitado a escribirlo y guardarlo. El 31 de diciembre hacemos una pausa y abrimos el frasco. Leemos todos los motivos y volvemos a dar gracias. Y siempre lloro, obvio. 

 3. Amuebla bien tu cabeza. Haz una lista de buenos libros (¡y léelos!) Lo que leemos, escuchamos, vemos, y las personas con quienes compartimos nos moldean, nos forman y nos hacen ser quien somos. Por tanto, escoge sabiamente cómo alimentar tu mente. Alguien dijo que "lo que elegimos leer influye en el desarrollo de nuestra mente y nuestro carácter." Creo que es cierto.  Casi siempre, a principios de enero, escojo 12, un libro para cada mes del año. Tengo la mala costumbre de leer varios libros a la vez, pero este año me propongo terminar todos los que tengo empezados y luego seguir con los que he escogido para este año.

4. Haz orden en tu casa. Orden visual, orden mental. O como dice Gretchen Rubin, en sus "secretos de la vida adulta", "el orden exterior contribuye a la calma interior". Creo que tiene razón y lo creo porque lo he experimentado. Este año tengo la "suerte" de empezar el año con una mudanza, así que esto del orden se está viendo reflejado más intensamente que otros años... Ha costado pasar a un espacio mucho más pequeño, pero también ha sido liberador. Me encanta la palabra inglesa "declutter". Creo que engloba mucho más de lo que podemos decir con "orden", "organización", "limpieza", "descarte"... Todo eso y más... Estoy en ese proceso ahora mismo y está siendo muy movilizador y positivo tanto para mi espacio físico como para mi mente! Lo recomiendo.

5. Tómate unos días de retiro. Si tienes la posibilidad de "escaparte" un par de días, es una de las prácticas de vida que más recomiendo. Llevo unos años tomando este ejercicio (en forma anual, valga la redundancia) y no puedo recomendarlo lo suficiente! Me encanta tomarme un tiempo para estar a solas con Dios y conmigo misma, estar en la naturaleza, pensar, soñar, orar, escribir en mi diario, leer, andar, descansar, renovar fuerzas. Mientras escribo, estoy preparando la maleta para este tiempo tan deseado y necesario. El año pasado no pude hacerlo y lo estoy esperando más que nunca. Vale para cualquier época del año, pero hacerlo a principio tiene  la ventaja de poder reflexionar más intencionalmente en los objetivos y prioridades para tu vida en el año entrante. Este año he tenido y tendré el privilegio de hacerlo no sólo a nivel personal (dos días sola) sino también con mi equipo de trabajo. Así que será muy interesante llegar a diciembre y mirar hacia atrás, y ver lo que ha pasado!

¡Espero que te sirvan estas ideas y si pones alguna en práctica me encantará escuchar cómo te fue! De nuevo, ¡feliz 2018!

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