{THE 100 DAY PROJECT: 100 WORDS THAT SHAPE ME}- DÍA 4: GRATITUD



Día 4: GRATITUD

No es la alegría lo que nos hace agradecidos;
es la gratitud lo que nos hace alegres.
(David Steindl-Rast) 

Me acaba de llegar un mensaje de una amiga, una foto de Instagram en la que veo su cuerpo cubierto con una manta. La localización indica que se encuentra en el Hospital de su ciudad. El epígrafe de la foto, lejos de ser triste, quejoso o depresivo, dice: “la felicidad es una manta cálida”. No puedo evitar preguntarle si está bien y me contesta diciendo: “Estoy en tratamiento por cáncer de mama. Lo encontraron muy temprano así que las chances son muy buenas… Ha sido un tiempo de mucho miedo, pero sé que Dios está en el control.” Me ha impactado ver la manera en que mi amiga ha sabido encontrar motivos para agradecer (la manta cálida, encontrar el cancer en fase temprana, la confianza en Dios) aún en medio de una circunstancia muy difícil…
Pero en realidad no me sorprende. Practicar la gratitud ha sido un antes y un después en mi camino. En los últimos años me he tomado muy en serio su importancia, y la gratitud ha pasado a ser uno de nuestros valores esenciales como familia. Y digo practicar porque es un ejercicio, una actividad que realiza de forma continuada… Y que no siempre es fácil. A veces requiere disciplina y abrir mucho los ojos para encontrar motivos para agradecer. Pero es matemático: la gratitud nos hace alegres. Cada vez que noto que algo no va bien en mi interior (si noto alguna molestia, “mala onda”, enojo o queja) es muy probable que llevo un tiempo sin practicar la gratitud. Por el contratio, la práctica de la gratitud – la realización continua de esta actividad- tiene un resultado directo: la alegría. Soy una persona más alegre desde que practico la gratitud con intencionalidad. Mi familia es más alegre. Y vuelvo a decir practico porque muchas veces no nos sale como reflejo, sino que es un acto de la voluntad, una decisión de buscar motivos para agradecer. Y siempre, siempre, siempre hay algo para agradecer.
La autora Ann Voskamp se hizo famosa por su libro “1000 gifts” en el que propone cultivar una vida de agradecimiento registrando los motivos. Llevar un diario de gratitud es una forma muy concreta de desarrollar esta práctica:
1.    La ducha caliente de la mañana
2.    El té rojo, la naranja y las tostadas con mantequilla del desayuno
3.    Escuchar a Teo y Tomás leer la Biblia en voz alta
4.    Hacer germinadores con judías pintas
5.    El libro de El Hobbit
6.    PIntar con acuarelas las flores silvestres
7.    Escuchar un podcast
8.    Un mensaje de una amiga
9.    Una propuesta de trabajo
10. Una invitación inesperada
 Todas estas son cosas que me pasaron hoy. Sin casi pensarlo, salieron 10 motivos. Estoy agradecida por todos ellos, y tengo muchos más: la comida, una cama donde dormir, poder llevar a mis hijos a sus actividades, el trabajo, una nueva compañera, el fuego de la chimenea, el canto de los pájaros, poder ir al supermercado…
Apuntarlo, registrarlo, documentarlo, me hace más consciente de todos los regalos que recibo a diario, me abre los ojos, me ayuda a prestar más atención. Practicar la gratitud invita a la alegría a mi vida. ¿Y quién no desea tener una vida llena de alegría?

Para ponderar:
¿Por qué cosas estás agradecido/a hoy?
Mira esta charla TED del autor de la frase del principio. NO tiene desperdicio! 

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