Con escala en Budapest


No hay palabras que hagan justicia a lo que viví en Hungría el mes pasado en el retiro de silencio y escritura. ¡¡Tendría tanto, tanto para decir!! ... Al volver a casa la vida me envolvió en la vorágine -muy a mi pesar- y casi un mes después recién puedo sentarme a revivir los momentos, a deleitarme con las imágenes, a recordar aromas, texturas, sabores... Y volver a agradecer por esta experiencia.

Me conformo ahora con compartir algunas de mis fotos favoritas, y algunas de las lecciones aprendidas. Quizás en otro momento pueda desarrollar un poco más (o si tienes alguna pregunta, envíame un email o un comentario):
Hungría en mayo es verde y roja. Las amapolas abundan por todo el paisaje y los campos de trigo muestran las espigas más verdes.   


 Las cerezas son las protagonistas.

Pasamos los días en una casa típica húngara, en plena campiña a las afueras de Budapest. La bomba de agua y el árbol de cerezas me recordó a mi infancia en casa de mi abuela. No tengo -que yo sepa- raíces húngaras, por lo que me pareció increíble las conexiones que tenemos los seres humanos, aún a kilómetros de distancia y con una lengua y cultura tan diferentes. Me sentí en casa, aunque era mi primera vez visitando este país. ¿De eso se trata verdad? ¿Sentirse en casa en TODO el mundo?

La cocina y la vida alrededor de la mesa, fueron centrales en el programa. Amé los tiempos de silencio y liturgia al igual que los tiempos de comunidad.

Me tocó coordinar algunos de los momentos de "chapel" e impartir un taller de escritura creativa. ¡Tenía unos nervios tremendos! Pero las participantes estaban  motivadas y fueron muy generosas. Todo lo que compartí fue super bien recibido y agradecido.

Hay belleza en los detalles simples. Todo en el sitio donde estuvimos invitaba a la simpleza, a la contemplación, a apreciar la belleza de las cosas simples.







Janneke fue una buena anfitriona, cocinando para nosotros y organizando este espacio. Me encantó trabajar con ella.

En un momento nos salimos de programa y nos fuimos a un mercado de pulgas. En mi salsa es poco! No me compré nada, me conformé con absorber todo con mis retinas. ¡Qué cosas más lindas! Me hubiese cargado un camión con todo lo que podía 



Que una de las participantes quisiera leer mi libro en su tiempo de silencio, me llenó el corazón!!
















Continué con mi #100dayproject y esta es la flor que pinté el último día, que siempre me recordará este encuentro. 

Cosas que aprendí: 
1) Los sueños se cumplen. Llevo tiempo soñando con algo así, desde que fui a L'Abri y desde que experimenté algo parecido en Colorado. Después de esta experiencia, me siento lista para empezar algo así en España.
2) Creo que este tipo de proyectos encaja mucho con mi forma de ser (un grupo pequeño, algo con un principio y un final, mezcla de espiritualidad -lectura, silencio, disciplinas espirituales- con la vida hogareña y la hospitalidad) y con mi realidad familiar... Lo veo totalmente compatible y que encaja muy bien con mi vida y nuestra dinámica. Es algo, como aquella frase de Kierkegaard, que hace perder el equilibrio por un tiempo pero que mi familia puede aguantar,  pues no ocurre todos los días del año...  Genera un pequeño desajuste en la dinámica familiar pero por un tiempo corto. Estoy deseando hacer una prueba piloto este invierno.
3) Mientras iba en el avión pensaba, ¡qué locura! ¿por qué dije que sí a esto? Un disparate!! Y luego leí a Elizabeth Gilbert decir, "sin valor, nuestras vidas permanecerán pequeñas, mucho más pequeñas de lo que probablemente deseamos que sean." Realmente siento que mi vida es más grande después de este retiro, me habría lamentado mucho no haberme atrevido, no haber tenido el valor de ir.
4) La belleza es terapéutica para el alma. La belleza de la Creación de Dios, pero también la belleza que la huella del ser humano va dejando en el mundo: una escultura, un edificio, una canción, un poema, un mueble, un quilt.... Todo habla de cómo somos, seres creativos por naturaleza, creados para crear. Y todo ello nutre el alma, si bajamos la velocidad y el ruido interior lo suficiente como para apreciarlo.
) En el retiro fuimos 5 personas. Algo que a ojos de nuestra sociedad parecería poco exitoso, en mi caso ( y estoy segura de que Janneke piensa igual) fue un éxito total. Justo esa misma semana antes de viajar estaba leyendo: "¿Y qué si alguien quiere INTENCIONALMENTE mantener algo en tamaño pequeño y DELIBERADAMENTE hacer algo de forma lenta?" Así es como me siento. Me encantan los grupos pequeños y la intensidad con la que se vive cada cosa en este formato. Y me encanta hacer las cosas sin prisas. Nuevamente, creo que este formato de retiros encaja muy bien con mi forma de ser y con cómo siento que Dios me está llamando a vivir.

Algunas notas de mi Journal:
"My heart is full from THIS DAY (day1)! Excellent food, excellent conversations, excellent walks, silence, tea, nature/contemplation/discussion/prayer in the company of women."
(...)
What's next Lord? What is is that you are doing in our lives? (...) I think this might be the beginning of a dream coming true.



1 comentario

  1. Fanny increible experiencia! Sabes que mi mama tambien escribe? Ella escribe poesia! Como le gustaria vivir algo asi!
    Felicitaciones y te tomo lo de que los sueños se cumplen para seguir soñando los mios!

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